domingo, 19 de julio de 2009

The Saddest Music in the World



La vida no puede limitarse solo a esto...

Me siento hueca. No como si fuera rubia y tuviera palos de sepia en la mollera que al entrechocar en el vacío producen resonancia, sino como el latir reverberante de un tambor en la pausada cadencia de los inicios.

Me siento enojada. Y cuando el enojo es devorado por las fauces de los recuerdos, vienen a rescatarlo las palabras que le devuelven su razón de ser: "maldita la hora..." y "... eres peor".

Me siento confusa. El desasosiego lanza sus proyectiles ponzoñosos intoxicando la solidez de las pétreas murallas construídas, resquebrajándolas como los embates del mar hollan las rocas del acantilado.

Me siento taciturna. El llanto agazapado, presto a asesinarme la sonrisa sin mediar provocación.

Me siento extenuada. No quiero luchar más. La apatía que se ha apoderado de mi ser dejará que la vorágine la arrastre hasta las simas de la locura, hundiéndome en ella cada vez más.

Me siento efímera. Fugaz

Espero en la parada de autobuses, deseando con toda el alma que llegue alguien y me diga que esa parada no ha sido anulada, que el billete que guardo aún tiene vigencia. Pero la octavilla pegada en los cristales de la marquesina anuncia el "fuera de servicio", informando de la nueva ubicación. Y sé que, por mucho que me apresure, llegaré tarde al próximo autobús y a todos los que allí se detengan.

No soy nada. Nunca seré nada. No puedo querer ser nada. Sin embargo, tengo en mí todos los sueños del mundo. A Pessoa le quedaban sus sueños. Los míos se han evaporado. Me hundo sin remisión, buscando una paz que me niega sus cálidos brazos.


No hay nada nuevo. Ni la poesía muestra un cambio de sintaxis. Y arrastrar ese pesado bagaje por una escarpada montaña sin grietas en las que afianzarse, hace que el vértigo te invada y resulte más sencillo saltar al vacío.

Estoy cansada de vivir según lo que se espera de mí.



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2 comentarios:

ra dijo...

Para mi eres muchas cosas buenas para enumerarlas, si no encuentras tu fuerza, coje la mía y la de toda la gente que te queremos para salir adelante.
Siempre nos quedarán las coplas...

Anónimo dijo...

vaya,vaya, como estan los ánimos