miércoles, 19 de agosto de 2009

Woman on the beach



Esta mañana he estado en una playa paradisiaca. Que a unos escasos 60 kms de Barcelona exista algo así parece increíble, verdad? pues es cierto. Agua cristalina, arena blanca y, lo que es mejor, nadie en muchos metros a la redonda. A las 9:30' estaba completamente sola; diréis -normal, quién va a estar a esas horas en la playa, con lo bien que se está durmiendo a pierna suelta?- pero es que a las 12 del mediodía seguía casi, casi, igual. En unos 50mts tampoco tenía a nadie incordiando. Eso es paz y lo demás, tonterías.

Aquí la vida vacacional consiste básicamente en no hacer demasiado. El calor aprieta y moverse significa sudar. No conozco a nadie al que le guste sudar. Levantarse, desayunar, playa o piscina, comer, siesta, interminables partidas de dominó, cena, algo de tele, leer y dormir. Todos los días más o menos igual. Por supuesto, podría llegar a ser mortalmente aburrido, pero para unos pocos días, no hacer nada es un respiro. Ni siquiera pensar. Bueno, eso ya es pedir demasiado...


Porque sigo pensando. Pienso en egoísmos que siguen latentes, en superficialidades, en manipulaciones. Pienso en mentiras. Pienso en abandonos reales o ficticios. Pienso en situaciones que cada vez me gustan menos. Pienso en pasado y en presente, pero sobretodo, pienso en futuro. Un futuro que no me apetece contemplar tal y como se presenta. Pienso en cambiarlo. En cómo darle la vuelta como si fuera un calcetín. Pienso en una película que vi hace poco "Up" y lo que lloré durante la primera media hora. Que cómo se puede llorar con una película de animación supuestamente cómica? Se puede, os lo aseguro. Si no tenéis lo que tienen los protagonistas de la historia, si es lo que os gustaría tener, lloraréis. Lleváos la provisión de cleenex. Esa -no perfección- esa simpleza de una felicidad aterradora, es lo mejor. Por descontado, habrá quien no se entere de qué va la película, o creerán que lo que disfrutan supera con creces el estado que alcanzan los protagonistas; otros dirán que no tiene importancia. No nos engañemos: la tiene, aunque sea en el más recóndito rincón del pensamiento. Todo se acaba reduciendo a pensar.


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La progresión geométrica

de diamantes de sal
transustanciándose
en pétalos dentados
raíces del árbol del mal
Noches caídas

ectoplasma volcado

pistolas de viento

disparando atardeceres

furiosos amaneceres
de órganos y sangre

intestinos perlados
de disgusto y hiel

recordaremos mañana?

biselamos cristales
con olvido

anhelantes aguardamos

el sonido
...
...y la palabra.


Disonancias de una Lamia

1 comentario:

Anónimo dijo...

Simplemente jeje... besitus.