martes, 6 de octubre de 2009

Inglourious Basterds



Estado de hoy: Mi padre tiene un barco, mecachis en la mar

Queda, que poco queda
de nuestro amor,
apenas queda nada

apenas mil palabras, quedan

queda, sólo el silencio
que hace estallar la noche fría y larga

la noche que no acaba
sólo, eso queda

Sólo quedan, las ganas de llorar

al ver que nuestro amor se aleja
frente a frente bajamos la mirada
pues ya no queda nada de que hablar, nada
Queda, poca ternura

y alguna vez, haciendo una locura

un beso y a la fuerza, queda

queda, un gesto amable

para no hacer la vida insoportable
y así ahogar las penas
sólo eso queda


El domingo por la noche vi un perro pequeño, de raza incalificable, dando vueltas, perdido. No sé si encontró a su amo o continuó toda la noche recorriendo la zona. Quizá lo abandonaron.

Yo me sentía igual. Perdida, abandonada y muy triste.

Vi "Si la cosa funciona" la nueva película de Woody Allen, donde vuelve a demostrarnos su sentido del humor más ácido y reaparece el espíritu transgresor. Pero no la disfruté. En los trailers anteriores había sonado la canción de Jeannette que me taladró el cerebro durante toda la noche y buena parte del día siguiente.

Queréis saber lo que es un mal día? Sin dinero, sin moto, sin ordenador, sin ganas. Y con la ropa por tender porque no han avisado de que iban a arreglar el terrado. Rodeada por la mezquindad de personas que, en lugar de alegrarse por tus logros, sientan una envidia agónica y transparente; de gente que pretende quererte pero solo de palabra, no de obra. De espantapájaros de la mediocridad exigiendo necesidades.

Photobucket

"La rebelión de Atlas" me está afectando el cerebro. Novela filosófica y metafísica que te obliga a pensar y a decidir declararte en huelga, retirarte a un lugar donde nadie te exprima, en ninguna de sus formas, para vivir según tus ideales. Utopía? posiblemente, pero la única esperanza posible.

Vivir en una finca donde el buzón es comunitario tiene sus inconvenientes. Uno de ellos es que, si los vecinos son cotillas (y me consta que lo son) habrán visto el sobre remitido desde el Institut d'Atenció Psiquiàtrica: Salut Mental i Toxicomanies dirigido a mi nombre. Se formarán corrillos mientras estoy trabajando para dilucidar si soy una psicópata o una drogadicta recalcitrante?

Antes de que por aquí haya algún espabilado que también lo piense: no estoy en ningún programa de desintoxicación ni van a ponerme pronto la camisa de fuerza. La realidad no supera a la ficción y solo tengo hora con la psicóloga el día 2 de noviembre, pero el nombre del instituto se las trae.

Se acerca el cumpleaños de mi madre y no sé si achacar a eso el estado de ánimo o a una conjunción interplanetaria que afecta más de lo normal a mis biorritmos ya de por si descompensados.

La mañana perdida entre arrastrar la moto hasta el taller, amenazar al mecánico, discutir con los vecinos, con los operarios que trabajan en el tejado y acordándome de los funcionarios por no tener la biblioteca abierta más que a partir de las 15:30 de la tarde.

Si le añadimos que he estado a punto de caerme de la otra moto por culpa de la arena de las obras de la calle y que he sufrido un colapso nervioso, si, constato que es un mal día.

Venid a por galletas...


Photobucket

No hay comentarios: