viernes, 6 de noviembre de 2009

Kiss of Death



Today and tomorrow have become one
every single thing that has become none

El martes tuve mi primera sesión de terapia. Y fue difícil, muy difícil. Tener que explicar cómo te sientes de forma concisa, profundizar sobre lo que te ha llevado a recurrir a un profesional y rememorar hechos pasados y presentes te remueve cosas que quizá no querías tocar. Pero para algo decidí ir, así que salí de allí con la cabeza a punto de estallar y sin ganas de pensar mucho más en ello.

Pero, tarde o temprano (más temprano que tarde) tenía que efectuar una valoración de lo que se dijo en ese cubículo desde el que se veían el paseo marítimo y el mar.

Y no, no son solo el stress laboral, el sentimiento de culpabilidad o las fases de duelo que me haya saltado lo que me han traído hasta aquí y ahora. Tal vez lo principal es que no me gusta la vida que estoy viviendo. No me gustan muchas de las cosas con las que convivo a diario. No me gusta la gente que me juzga sin haberse tomado la molestia de conocerme. No me gusta que mis amigos, a pesar de saber que no soporto ciertas cosas, se empeñen en seguir considerando que da igual, que mis cabreos son momentáneos y ya se me pasarán. No me gusta que intenten dirigir mi vida. No me gusta que me den soluciones cuando no las pido. Ni consejos. No me gusta que me digan que tengo que pasar por esto sola cuando en este preciso momento es cuando más ayuda necesito. No me gusta que me utilicen. No me gusta que piensen que siempre tengo que estar bien para que ellos puedan estar mal. No me gusta que, cuando quiero contar mis problemas, me acaben contando los suyos. No me gusta que no me ingresen la nómina cuando toca. No me gusta "heredar" desastres. No me gusta que tomen decisiones por mí sin consultarme. No me gusta que me agobien. No me gusta que me mientan. No me gusta que cuiden de los demás y crean que a mí no se me tiene que cuidar porque me cuido sola. No me gusta que, cuando estoy de mal humor, me tiren de la lengua. No me gusta que me echen en cara que me aislo si me apetece hacerlo. No me gusta que me digan que me quieren y no me lo demuestren. No me gusta ser una cuenta pendiente más en el haber de alguien.

El psicólogo me preguntó si pensaba en la muerte... No, no quiero morirme, más que nada porque los remordimientos de conciencia están presentes solo con pensar en mi padre, mis tíos... y la preocupación de con quién dejaría a mis gatos.

No quiero morirme, pero esta vida que vivo, este "paraíso" artificial donde me había instalado, ha acabado por resquebrajarse hasta explotar en pedazos y me ha dejado expuesta y vulnerable. No quiero morir pero no me apetece vivir.

Y constatar este hecho ha sido un duro golpe.

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4 comentarios:

Anónimo dijo...

-Que curioso, no te gsta casi nada de lo que te rodea.
Sin embargo a mi que encanta todo lo que rodeas.

Kaos dijo...

Querido anónimo/a:

Te estaría sumamente agradecida si me pusieras al corriente de qué es todo aquello cuanto rodeo y que a tí te encanta, porque ahora mismo, más que rodear lo que hago, a duras penas, es esquivar los golpes y dardos de la insultante fortuna.

Anónimo dijo...

Estas en un momento bajo, ok
Pero....Kaos tu enganchas,creas dependencia.

Kaos dijo...

Quizá no lo suficiente...