jueves, 3 de diciembre de 2009

Frío sol de invierno

Photobucket



Pero dejémonos de pesares y hablemos de palisandros, pleamares, pináculos y palíndromos.

Parece que el frío ha venido a instalarse definitivamente en la ciudad, en casa, en el cuerpo y, puestos a establecerse, también en el corazón.

Matar vampiros es una forma como otra cualquiera para huir de la realidad diaria. Un escape a las cuentas de proveedores, clientes, a las prisas y las exigencias que cada vez son más por menos. Menos tiempo, menos dinero, menos palabras amables... Pero si el juego tiene que empezar a convertirse en obligaciones y prohibiciones, en tomárselo tan en serio que parezca un trabajo más, paso. Porque para obligaciones ya tengo muchas durante las 11 horas laborables a las que se les añaden las domésticas como para convertir algo lúdico en otra más. Y tampoco estoy por aceptar que me riñan cual si fuera una colegiala rebelde que no ha hecho sus deberes. Es un juego. Juego para divertirme y si el juego no me divierte, lo dejo y me dedico a otra cosa. Será que no hay opciones!

Cuando necesito relajarme, pero relajarme de verdad, pongo a Nyman. Ya sabéis cuánto me gusta su "Piano". Con las velas y el te de ponche nórdico forman el triunvirato aislante ideal. Siempre y cuando no se tenga un gato llamado Brètol (alias Engendro de Satanás) que te salte encima, se lance contra las puertas e intente romper todo lo rompible, por supuesto. Definitivamente, es malo. Y crece a marchas forzadas!

Con la nevera llena gracias a Aka, las perspectivas no son tan funestas. Claro que si pudiera pagar con billetes del Monopoly todavía sería mejor. O meterme a monja porque, siendo todos mis bienes de la iglesia, tendría Usuralandia lo que hay que tener para reclamarles lo que les adeudo?

Para qué abriría yo la boca, con lo mona que estoy si la tengo cerrada... Pasarse todo el día entre números cuando eres de letras de forma inequívoca es un mareo. Eso sí, mi porcentaje de contabilidad creativa está creciendo de forma infinitesimal. Si hasta ya hablo como un contable! El aprendizaje es lento pero seguro. Después de esto, llevar las cuentas de casa será un paseo.

Que tiemblen las bibliotecas públicas y las de mis amigos, porque me presentaré con la mochila para expoliarles durante estos meses de crisis en los que las compras literarias serán un lujo superfluo y me pasaré más días de los que me gustaría encerrada en casa.

Pérgolas, ponencias, penínsulas, pilares, parasoles y plumeros.

Me apetece andar. Me acompañas?

Photobucket

3 comentarios:

José Rubies dijo...

Por mi parte, encantado de acompañarte... :-))

Anónimo dijo...

ya lo creo que te acompañaria.

Kaos dijo...

ven, estaré encantada de pasear contigo... (creo)